Aquí se "reciclan" algunos programas de radio y TV, y también uno que otro texto, fotos y caricaturas para reflexionar sobre lo que acontece en mi país, México.
Nuevo proyecto de nación Lo cierto es que el enfoque histórico y filosófico que permea al proyecto es una aportación al debate político, que suele estar no sólo limitado a la diatriba personal sino basado en un pragmatismo tan cercano al cinismo Miguel Ángel Granados Chapa Ciudad de México, México (24-Abr-2011).- 05:10 AM Con jovial provocación, Alonso Lujambio ha pedido a Enrique Peña Nieto que salga a debatir. Por su tono, parece que inquiere no qué piensa el gobernador del Estado de México, sino si lo hace. En la misma línea, y con el mismo destinatario, aunque de otro modo, Manlio Fabio Beltrones ha retomado en el PRI la propuesta de don Jesús Reyes Heroles ante la sucesión presidencial de 1976: primero el programa, luego el hombre. Además de que cada uno de ellos busca situar su propio activismo en un terreno en que llevarían ventaja, responden a una exigencia social sobre la necesidad de conocer qué propuestas específicas y concretas estarán en juego en la elección presidencial del próximo año. Corre en tal sentido, igualmente, la propuesta, que acaso se convierta en modificación al Código electoral, de un grupo de ciudadanos (Héctor Aguilar Camín, Miguel Alemán Velasco, Cuauhtémoc Cárdenas, Juan Ramón de la Fuente, Carlos Fuentes, Enrique González Pedrero, Diego Valadés y José Woldenberg) de sustituir el espacio dedicado a transmitir inútiles y hasta molestos spots en programas de debate público sobre los proyectos que los partidos y los candidatos presenten durante la campaña electoral del 2012.
Hasta ahora, sólo hay un documento programático preparado con tal propósito. Es el Nuevo proyecto de nación para lograr el renacimiento de México, enarbolado por Andrés Manuel López Obrador pero a cuya preparación acudieron expertos, intelectuales y académicos, algunos de los cuales trabajaron al lado del ex candidato presidencial en el gobierno capitalino y tras su proclamación como presidente legítimo forman parte de su gabinete. Otros no han tenido tal cercanía con la persona pero sí con las ideas que en ese proyecto se exponen.
El documento, que en forma de libro circula desde hace un mes, es la continuación, la puesta al día, del Proyecto alternativo de nación presentado por López Obrador como propuesta de su candidatura en la elección presidencial de 2006. En los años siguientes, mientras el ex jefe de Gobierno se movía por todo el país, primero encabezando protestas específicas y después preparando el nacimiento y la expansión del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), se actualizó aquel documento. La nueva versión fue presentada en julio pasado y sometida a partir de entonces a una amplia consulta nacional. Con ese propósito se realizaron 100 foros estatales, regionales y temáticos, así como mesas de análisis, conferencias y círculos de estudio en toda la República.
El cúmulo de aportaciones hechas a la propuesta dio lugar a la versión definitiva, de que se hicieron responsables 36 autores, ninguno de los cuales redactó una porción específica propia. El resultado de todo el proceso es una creación colectiva, en cuya confección final figuran Armando Bartra, José Eduardo Beltrán, Jaime Cárdenas, Luciano Concheiro, Arnaldo Córdova, Agustín Díaz Lastra, Héctor Díaz Polanco, Laura Esquivel, Víctor Flores Olea, Luis Javier Garrido, Antonio Gershenson, Enrique González Pedrero, Hugo Gutiérrez Vega, Adolfo Hellmund, Asa Cristina Laurel, Luis Linares Zapata, Bertha Luján, Ignacio Marván, Lorenzo Meyer, Roberto Morales, Jorge Eduardo Navarrete, Juan José Paullada, Martha Pérez Bejarano, José María Pérez Gay, Elena Poniatowska, Rogelio Ramírez de la O, Octavio Romero Oropeza, Eréndira Sandoval, Julio Scherer Ibarra, Enrique Semo, Claudia Sheinbaum, Raquel Sosa, Víctor Suárez, Carlos Tello, Víctor Manuel Toledo y Héctor Vasconcelos. El coordinador fue Jesús Ramírez Cuevas.
En su texto de presentación, López Obrador afirma que, sin lugar a dudas, "México necesita de manera urgente un cambio de rumbo" una transformación profunda llevada a cabo "por la vía pacífica y con la participación de la gente". Añade que este proyecto y el movimiento del que es bandera "en esencia se proponen un cambio del todo nuevo, alejado de la política de pillaje, de la explotación irracional de los recursos y de la concentración desmedida de la riqueza a costa del sufrimiento de la inmensa mayoría de los mexicanos. En este texto se da respuesta a quienes por desconocimiento o conveniencia sostienen que 'no hay de otra' y pretenden mantener el actual modelo neoliberal a pesar de la destrucción del país reflejada en la pérdida de oportunidades, empobrecimiento, in- seguridad, violencia y desesperanza".
Puesto que no es candidato presidencial, sino cabeza de un movimiento social y propulsor del nuevo proyecto, que ha hecho suyo, López Obrador explica la vinculación entre ambos factores.
"Este Nuevo proyecto de nación se presenta al mismo tiempo que se construye, desde abajo y con la gente, un movimiento para la regeneración nacional. De esa forma, se busca poner en correspondencia el pensamiento con la acción, las ideas y el trabajo que realizan millones de mexicanos, mujeres y hombres, para trasformar el país. Este proyecto está concebido para que lo pongan en práctica todos aquellos mexicanos comprometidos con el país, con el bienestar de la población, con valores morales solidarios y fraternos, con ideas a favor de la democracia, la justicia, la libertad y la defensa de la soberanía nacional".
Termina haciendo un anuncio de los que molestan a quienes critican su empecinamiento en el tema, y lo suponen capaz de romper cualquier acuerdo, sin reparar en que esta expresión no es individual sino colectiva y en que no ha llegado el momento en que se ponga a prueba su congruencia:
"Como representante del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), hago el compromiso no sólo de postular este proyecto sino de llevarlo a la práctica cuando instauremos un gobierno del pueblo y para el pueblo".
Además de la presentación y la in- troducción a cargo del coordinador Ra- mírez Cuevas, el pro- yecto contiene 10 ca- pítulos: Promover la revolución de las con- ciencias y el pensamiento crítico; El Es- tado al servicio del pueblo y de la nación; Democratizar el acceso a los medios de comunicación; Por una ética republicana y el combate a la corrupción; Crear una nueva economía: Combatir los monopolios; Abolir los privilegios fiscales para redistribuir la riqueza con justicia; El sector energético, palanca del desarrollo nacional; El campo y la soberanía alimentaria; y El Estado de Bienestar y el derecho a la felicidad.
Aunque el enunciado de algunos de esos capítulos podrían sugerir textos distanciados de la realidad, más cercanos a los buenos deseos que a propuestas de gobierno, lo cierto es que el enfoque histórico y filosófico que permea al proyecto es una aportación al debate político, que suele estar no sólo limitado a la diatriba personal sino basado en un pragmatismo tan cercano al cinismo que es posible no percibir la frontera entre ambas actitudes.
Las propuestas del proyecto están basadas en diagnósticos originales que entran en el fondo de las cuestiones que abordan. Y a partir de la detección de los elementos que juegan en una situación, se proponen los modos de superar los hechos diagnosticados. Por citar sólo un ejemplo, nos detenemos un momento en la corrupción, tenido por todos como un fenómeno que debe ser extirpado. Se trata de un terreno en que la acción gubernamental debe propiciar rendimientos económicos pero sobre la base de la ética republicana. No se exponen melosas consideraciones sobre el bien y el mal, sino que se diagnostica ese fenómeno desde una perspectiva estructural, sistémica: "Tradicionalmente los programas de combate a la corrupción en México suelen partir de dos supuestos equivocados: por un lado, se entiende la corrupción como un fenómeno relativamente homogéneo que se puede combatir mediante estrategias púnicas o generales. Por otro lado, los programas actuales enfatizan en los actores más vulnerables en términos políticos, o en los elementos menos agresivos de la corrupción, por ejemplo los ciudadanos en el fenómeno de la mordida".
Este nuevo proyecto de nación es la primera aportación programática al debate público. Sus autores y su impulsor lo exponen a la crítica, por lo cual no es debido ignorarlo o desecharlo prejuiciadamente. Cualquiera que sea la actitud que López Obrador suscite en los mexicanos del sector participante, su proyecto, aun ahora en que el proceso electoral está distante, debe ser examinado. Ha puesto sobre la mesa los términos de un debate que no puede ser obviado, porque en ello nos va el futuro. Y no hay retórica tremendista en situarlo de esa manera.
De la desaparición a la fosa clandestina La impunidad que beneficia a los perpetradores de desapariciones auspicia la práctica de ese delito y su frecuente secuela, el homicidio, de que es abrumadora muestra lo que ocurre en San Fernando Miguel Ángel Granados Chapa Ciudad de México, México (17-Abr-2011).- 04:40 AM Hasta el sábado a mediodía se han encontrado 145 cadáveres en las fosas clandestinas de San Fernando, Tamaulipas. Pero el número de muertos en la región debe ser mucho mayor, si se considera que 350 personas han solicitado examen de ADN a fin de que se coteje con el de los cuerpos encontrados, y que en la central de autobuses de Matamoros yacen 400 maletas abandonadas, cuyos propietarios no las han reclamado.
Y es que el horror de los cementerios que arrojan cada día más y más cadáveres fue precedido por las tragedias, denunciadas por familiares de personas que cruzaban San Fernando para llegar a la frontera, y que no llegaron a su destino. Algunas de estas denuncias son antiguas: datan de febrero, de abril, de octubre de 2010. Otras son más recientes, de marzo pasado. Pero ninguna fue atendida, ni en los lugares de donde partieron quienes después serían víctimas, ni en Tamaulipas, en cuyas carreteras se produjo la desaparición. No únicamente los deudos de los afectados fueron desatendidos. Los procuradores de varias entidades, lugar de origen de los viajes interrumpidos, tampoco recibieron respuesta de las autoridades tamaulipecas.
Esa indolencia no es privativa de esa entidad. Ante las varias formas de privación ilegal de la libertad que se asestan a cientos, miles de personas, nadie en ningún gobierno se conmueve. Y por lo tanto nadie, en ningún gobierno, actúa para localizar a los desaparecidos. Ése es el caso, prototípico, desgarrador, de Ascensión Candia, cuyo hijo Emmanuel, de 18 años, salió de su casa en el municipio de Emiliano Zapata, Morelos. Iba a comprar un refresco, para cenar. Y nunca más volvió. Se supo que él y cinco muchachos más (peones de albañil, ayudantes de electricista, uno vendedor de ropa) fueron subidos a una camioneta y a un automóvil por un grupo de hombres con armas largas. A sus familias les costó trabajo denunciar la desaparición. En la policía municipal se les dijo que "mejor nos regresáramos a la casa, que dejáramos las cosas en paz, porque había sido un levantón". En el Ministerio Público la respuesta fue que "no nos podían ayudar porque no había elementos" y que de plano "los diéramos por muertos".
Luego pasó el tiempo: "Esperábamos que vinieran a preguntarnos cómo habían sido las cosas, qué había pasado, si habían tenido problemas antes, si algún familiar se dedicaba a algo malo... Pero nunca hubo preocupación de nada". Y tampoco se averiguó la causa de su muerte: los cuerpos de los seis levantados aparecieron bajo un puente, "uno sobre otro, vestidos con shorts y playera, atados de pies y manos, con pelotas de goma dentro de la boca, sujetas por una venda" (Reforma, 15 de abril).
La impunidad que beneficia a los perpetradores de desapariciones auspicia la práctica de ese delito y su frecuente secuela, el homicidio, de que es abrumadora muestra lo que ocurre en San Fernando. En agosto del año pasado en ese mismo municipio fueron hallados los cadáveres de 72 migrantes, que desde Ecuador, Honduras, El Salvador y Guatemala viajaban hacia la frontera con Estados Unidos. En las fosas halladas en abril aparecieron sobre todo mexicanos, no todos los cuales pretendían internarse en territorio norteamericano, sino adquirir en alguna ciudad de aquel lado vehículos de modelo viejo, desechados y por ello a buen precio.
Así fue asesinado, hace muchos años, Antonio Vargas Hernández, pachuqueño, miembro de la generación 1960 de la escuela nacional de ciencias políticas y sociales. En aquel entonces la CNC ofrecía permisos especiales para importar vehículos de trabajo y él viajó a Matamoros, con la ilusión de encontrar en Brownsville una camioneta pick up con que realizar uno de los muchos sueños con que se entusiasmaba. Lo mataron para despojarlo del dinero con el que haría su compra. Nunca se realizó indagación alguna sobre ese homicidio.
Ese caso particular y el conocimiento histórico permiten saber que la violencia criminal en Tamaulipas ha resultado de la complicidad entre delincuentes y autoridades, que hasta brindaban consideraciones a los jefes de la mafia que al paso de los años se convirtió en eje de la delincuencia orga- nizada. Juan Nepo- muceno Guerra, uno de esos practicantes de negocios ilícitos (contrabando de alcohol a Estados Unidos durante la Prohibición, de drogas en sentido inverso después), creó la ban- da originalmente conocida como cártel de Matamoros, en cuya ampliación cambió de nombre para llamarse cártel del Golfo.
La presencia ni siquiera disfrazada del crimen organizado en Tamaulipas se acrecentó durante el gobierno de Manuel Cavazos Lerma, del grupo de amigos del presidente Carlos Salinas, y durante el siguiente, encabezado por Tomás Yarrington, y el siguiente, el de Eugenio Hernández, que está de regreso de unas prolongadas vacaciones después de haber entregado el gobierno estatal a Egidio Torre Cantú.
Éste llegó a la gubernatura porque su hermano Rodolfo, que era el candidato del PRI a ese puesto, fue asesinado el 28 de junio del año pasado, unos días antes de las elecciones. Apenas hubo tiempo para registrar al actual gobernador a fin de que el PRI no perdiera esa plaza. Pero como tampoco lo hizo su antecesor, Torre Cantú no gobierna. Al contrario, parece pasmado ante las evidencias o las intuiciones del poder que privó de la vida a su hermano en un crimen que después de nueve meses permanece impune.
Podría ocurrir lo mismo con las matanzas de San Fernando, la descubierta en agosto y la de hora. Para dar la impresión que no sería así, la procuradora Marisela Morales informó del caso el miércoles pasado. No tiene idea siquiera de la comarca a que se re- fiere. Llamó "poblado" a San Fernando, municipio que según el censo 2010 tiene 58 mil habitantes, de los cuales 30 mil viven en la cabecera municipal, del mismo nombre. Anunció que se ha detenido a 17 personas, a las que no se consignó ante la justicia penal sino sólo se les arraigó, situación jurídica que el Ministerio Público solicita cuando carece de evidencia sólida sobre las imputaciones que pretende hacer. Y anunció la identificación de cuatro presuntos delincuentes más, por cuya cabeza ofreció recompensas millonarias. Por información que conduzca a la localización, detención y/o aprehensión de El Ardilla y El Kilo, la PGR pagará hasta 15 millones de pesos. Hasta 10 por El Coyote. Y hasta 5 por La Muñeca. El Kilo salió ayer mismo de esta oferta, pues su captura fue anunciada por el almirante Saynes, secretario de Marina.
La procuradora también dio cuenta de la detención, sin precisar su situación jurídica, de 16 miembros de la policía municipal de San Fernando, "quienes presuntamente colaboraban dando protección al grupo delictivo denominado 'Los Zetas' y que encubrieron a los responsables que perpetraron el multihomicidio".
Las detenciones fueron practicadas por militares, cuya presencia aumentó en Tamaulipas a raíz de la matanza de agosto, y crecerá aún más en estos días. La actuación castrense ha generado actos doblemente reprobables como el ataque a la familia Almanza Salazar, ocurrido hace un año, donde murieron a balazos dos niños, luego de lo cual se montó un escena para exculpar al Ejército. El miércoles pasado la Comisión Nacional de Derechos Humanos recibió una queja sobre hechos producidos el 1o. de marzo anterior, en que las víctimas fueron agentes de la policía municipal de Nuevo Laredo, dos de ellas mujeres, una de las cuales resultó herida.
De acuerdo con la comisión civil local de derechos humanos que presentó la queja, los oficiales de la dirección de seguridad ciudadana resguardaban una propiedad asegurada por la PGR. Sin causa aparente, militares que circulaban en una camioneta pick up dispararon contra la patrulla donde se hallaban los agentes municipales y en la cual buscaron alejarse del tiroteo. Los miembros del Ejército continuaron disparando y una de las policías municipales quedó herida. En ese momento el agente que manejaba detuvo la patrulla, bajó del vehículo, pidió a los militares que dejaran de disparar y les informó de su compañera herida. Los soldados comprobaron que así era, y se retiraron en sentido opuesto al que siguió la patrulla hasta llegar a un hospital para la atención de la víctima.
Como lo enseña la detención de los agentes de San Fernando, las corporaciones municipales están bajo sospecha. Quizá igual motivo causó el atentado en Nuevo Laredo. Sea de ello lo que fuere, las autoridades aparecen como parte del problema, no de la solución a las tribulaciones tamaulipecas.
¡Basta de violencias! Miguel Ángel Granados Chapa Ciudad de México, México (14-Abr-2011).- 04:40 AM Se equivoca el presidente Calderón al demandar que la sociedad grite su ¡ya basta! a la delincuencia, en vez de enrostrarlo al gobierno, a los funcionarios. Las bandas de criminales no son interlocutores de la sociedad. Son sus enemigos. No sabríamos, además, a quién dirigir esa exigencia. Los criminales no tienen rostro. Y no podemos, los ciudadanos, demandarles una conducta ética, apegada al derecho, siendo que precisamente han traspasado las barreras morales y jurídicas que permiten la convivencia.
Gritar ¡Ya basta! a la delincuencia sería clamar en el desierto. Nadie nos haría caso, y no tendríamos modo de forzar una respuesta, porque nada tenemos en común con quienes han hecho de la violencia un modo de vida. De los criminales nada podemos esperar, sólo temer su acción.
En cambio, con toda legitimidad los ciudadanos podemos exigir a los gobiernos (federal, estatales, municipales) que cese la generalizada impunidad que es caldo de cultivo de la delincuencia. Con los gobernantes, los gobernados tenemos una relación claramente establecida. Somos interlocutores. Sabemos quiénes son y qué responsabilidades asumieron al ser elegidos o aceptar los cargos a que fueron designados. El ¡Ya basta! implica una exigencia doble. Por un lado, que cese la abulia, la incompetencia o la corrupción que impiden frenar a los delincuentes. Y, por otra parte, que se escoja una estrategia de combate al crimen organizado que alcance realmente sus objetivos y no sólo implique altos costos para la sociedad. La guerra contra las bandas del narcotráfico se inició con el propósito de reducir el volumen del negocio que manejan. Es claro que ese objetivo no se ha logrado. Crece el consumo de drogas en México, y aumenta asimismo el trasiego de estupefacientes a través de nuestro territorio hacia Estados Unidos. Frente a ese fracaso, el costo en vidas humanas suscitado por esa estrategia fallida crece cada día. Y eso, el aumento de la criminalidad, resulta de una deficiencia del Estado, de los gobiernos, el federal especialmente, puesto que ha desplegado fuerzas y recursos de su competencia. ¡Ya basta! de que la policía preventiva sea incapaz de evitar delitos de enorme gravedad. ¡Ya basta! de que, cometidos esos ilícitos, no haya capacidad para castigar a sus autores. Ahora no se acusa a los funcionarios de empuñar las armas contra la población. Sí se le señala por su ineptitud para evitar que los delincuentes actúen con plena libertad. Sí se demanda que cuando haya funcionarios o miembros de las Fuerzas Armadas que atentan contra la población, sean castigados como todos queremos que se haga con los delincuentes vulgares.
Ese grito nace del temor de que la violencia incontenida crezca a niveles aterradores, como ocurre en Tamaulipas, donde cada día aumenta el número de personas asesinadas e inhumadas clandestinamente en fosas de mayor amplitud que el servicio forense del municipio de San Fernando, donde ya no caben los cuerpos rescatados de esos cementerios particulares. En Tamaulipas, hay que permanentemente recordarlo, la delincuencia se alimenta de la impunidad: hace ya más de nueve meses que fue asesinado el candidato del PRI al gobierno del estado, hermano de quien finalmente ocupa ese cargo, y nada se sabe de los autores de ese crimen.
La violencia, insistamos, está directamente asociada a la impunidad. Por eso es exigible que el gobierno del Distrito Federal acometa una averiguación a fondo, si rodeada de escrutinio ciudadano mejor, sobre los graves hechos ocurridos el lunes. Fueron golpeadas personas, varias de ellas en el desempeño de sus funciones como agentes policiacos, bomberos y periodistas. Cinco vehículos fueron quemados en la calle. Y acaso se atacó deliberadamente una instalación eléctrica subterránea en la Ciudad de México que presumiblemente dio lugar a nuevos estallidos, todos los cuales pusieron en alto riesgo vidas y bienes.
La indagación sobre esos hechos debe determinar si constituyeron delitos, en cuyo caso deben establecerse responsabilidades y llevar a proceso a los inculpados. Los miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas, en torno de cuya movilización se suscitaron los acontecimientos de que hablamos, alegan que los problemas en las instalaciones eléctricas derivan no de acción humana dolosa sino de la vejez de la red en el centro capitalino. Pero si se equivocan y se trata de sabotaje, quienes lo practicaron deben ser castigados, quienes quiera que ellos sean.
El hecho incontrovertible es que hubo violencia. Mucha gente, cuente o no con información del caso, culpa a los electricistas. Uno de los periodistas agredidos, Juan Carlos Santoyo, a quien expreso mi solidaridad por la agresión sufrida, denunció directamente a Martín Esparza, líder del SME, por haber instigado el ataque de que fue víctima. Si la averiguación ministerial determinara que así fue, el dirigente y los autores materiales tendrían que pagar sus acciones. Al contrario, si el propio líder y sus compañeros fueron víctimas de provocadores, éstos deberán ser identificados y llevados a los tribunales.
La guía debe ser la estricta aplicación de la ley. No debe quedar duda de que se incrimina o se protege al SME por razones políticas. Si la dirección sindical hubiera optado por la acción directa, tendría que pagarlo. Pero igual debe ocurrir con quienes, infiltrados en las filas sindicales, tuvieran la encomienda de practicar violencia para que la sociedad denueste a un gremio que debe perseguir sus fines por otros medios.
Cajón de Sastre
Hoy hace 80 años fue proclamada la República española. Nacida por el poder de los votos, sólo pudo ser derrotada por el poder de las armas. El 14 de abril de 1931 el abrumador voto republicano en las elecciones municipales hizo comprender al rey Alfonso XIII que había perdido "el amor de su pueblo", que efectivamente estaba cansado de las dictaduras militares en que descansó la monarquía durante demasiado tiempo. La breve primavera republicana, que apenas duró ocho años, y fue sucedida por el gélido invierno del despotismo franquista, impuso sin embargo su sello de libertades al régimen instaurado tras la muerte del Caudillo. La España vieja no pudo evitar el aire democrático de la Constitución pero es poderosa para impedir la rendición de cuentas históricas que es precisa para la maduración de la convivencia y la consolidación de las autonomías.
miguelangel@granadoschapa.com
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Justifica Peña las mordidas Dice que esta práctica no es privativa del Edomex. Pide Gobernador corresponsabilidad a la ciudadanía para evitar sobornos Sandra García (12 abril 2011)
TOLUCA.- Pese a que REFORMA documentó la existencia de un reglamento de tránsito alterado y exhibió un video en el que el director de seguridad pública estatal acepta que se extorsione a los automovilistas, el Gobernador Enrique Peña aseguró ayer que la corrupción no es privativa de su entidad.
"Tenemos que dar esa certidumbre y esas condiciones (de mejoras laborales de los policías) e ir erradicando prácticas que no son de ahora y no son privativas del Estado de México.
"Son prácticas de corrupción que, lamentablemente, se dan en todo el País", justificó.
Ayer, REFORMA dio a conocer un video que exhibe al director de Seguridad Pública y Tránsito de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE), Rogelio Cortés Cruz, pidiendo a sus subalternos no ser descarados al pedir mordidas con base en un reglamento de tránsito alterado.
Al respecto, Peña aseguró que se abrirá una investigación.
Además, el Mandatario solicitó corresponsabilidad de los ciudadanos para evitar participar en los sobornos.
"Tenemos que hacer un cambio cultural realmente para cambiar estas prácticas lamentables no, insisto, solamente del Estado", dijo el Gobernador.
Pero no fue el único que justificó el accionar del mando policiaco: también el comisionado de la ASE, David Garay, jefe inmediato superior de Cortés Cruz, indicó que mantendrá en su cargo al funcionario mientras dure la investigación, pues consideró que el video difundido por REFORMA no basta para fincar responsabilidades.
"No se separa en este momento del cargo. Está sujeto a investigación, y estamos proporcionando todos los elementos que sirvan para el total esclarecimiento de los hechos", afirmó.
Refirió que algunos avances de la indagatoria marcan que los hechos ocurrieron hace ocho meses, por lo que manifestó su sorpresa de que se ventilen ahora, en año electoral.
"Nos llama la atención que sea precisamente en estas épocas, pero eso no obsta para que nosotros hagamos de este evento como si no pasa nada", afirmó.
En tanto, el Procurador de Justicia mexiquense, Alfredo Castillo, señaló que no puede iniciar de oficio una investigación para indagar el presunto uso de un reglamento de tránsito metropolitano alterado porque, dijo, es imprescindible que haya una denuncia de por medio.
El diputado priista Horacio Jiménez, presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Congreso del Estado de México, exigió la renuncia de Cortés Cruz, director de Seguridad Pública y Tránsito de la ASE.
"Sentimos que aquí no debemos tener ningún trámite ni de investigación ni de mucho entendimiento. A confesión de parte, relevo de pruebas. Debe separarse inminentemente del cargo", aseveró el legislador.
Jiménez consideró que el Gobernador Peña Nieto debe solicitar la renuncia del mando policiaco o, de lo contrario, el Congreso estatal tendrá que hacer la petición formal.
López Obrador en Edomex Miguel Ángel Granados Chapa Ciudad de México, México (12-Abr-2011).- 04:40 AM La radical oposición de Andrés Manuel López Obrador a las alianzas del PRD con el PAN, apenas atenuada o disimulada en el caso de Oaxaca, y exacerbada en el Estado de México, clausuró esa operación política en esa entidad. A pesar de que el comité estatal perredista había progresado en la alianza con Acción Nacional, y obtenido el apoyo de una mayoría significativa de militantes y simpatizantes a través de una consulta pública, la estructura del PRD, la reciente renovación del Comité Nacional y la decisión de López Obrador se conjuntaron para impedir que los dos principales partidos opositores fueran en coalición a los comicios del 3 de julio.
Ni en el consejo estatal perredista, reunido el jueves en Toluca, ni en el Consejo Nacional, que sesionó el sábado, fue posible que Nueva Izquierda y Alianza Democrática Nacional, que unidas predominan en aquella entidad, consiguieran la mayoría calificada de dos tercios, necesaria para consagrar la alianza con Acción Nacional. Sí la obtuvo, en el órgano nacional, la coalición del PRD con el Partido el Trabajo y Convergencia.
La alianza entre PRD y PAN era el método que, si bien no garantizaba el triunfo opositor, lo ponía al alcance de la mano, para asegurar la alternancia en una entidad donde a sus defectos acendrados por la edad agrega el PRI la existencia de una cúpula excluyente y patrimonialista cuyo ejemplo más acabado es Arturo Montiel, autor de los días políticos de Enrique Peña Nieto.
Si esos partidos opositores hubieran actuado juntos en 2005, Peña Nieto no hubiera sido gobernador. Es sólo un modo de decirlo: la suma de los votos del PAN y el PRD hace seis años fue superior a los obtenidos por el PRI. Con el poderoso influjo del dinero, que pagó una de las campañas mediáticas más dispendiosas, Peña Nieto no llegó a la mitad de los votos emitidos. Se quedó en el 47.6 por ciento (1,801,530 sufragios), mientras que el PAN, con un candidato impresentable, Rubén Mendoza Ayala, alcanzó el 24.7 por ciento (936, 615) y la ahora senadora Yeidckol Polevnsky Gurwitz obtuvo un porcentaje casi idéntico, 24.3 por ciento (918,347).
Nadie con mínimo conocimiento electoral supone que una coalición reciba la suma aritmética de los votos depositados en un turno diferente. Una alianza produce un efecto negativo en los sectores más radicales de cada partido coaligado, que tenderán a abstenerse y aun a votar por otro partido. Pero también puede generar, y de hecho así ocurrió por ejemplo en Puebla y Oaxaca, que la alianza suscite el apoyo de más votantes que la suma de los obtenidos en su momento por los partidos actuantes por su cuenta.
Hay que considerar, sin embargo, que la volatilidad del voto mexiquense produjo en los años siguientes muy notorias modificaciones en la posición de los contendientes en el Estado de México. En la elección federal de 2006, un año después de la victoria de Peña Nieto, su partido fue derrotado en toda la línea. En ese momento la Coalición Por el Bien de Todos, integrada por los tres partidos que ahora irán juntos en la contienda local, alcanzó niveles a los que sólo el PRI llegaba. Pero en 2009 ese partido se recuperó, así en los comicios federales en que desplazó casi por completo a la oposición como en los municipales, donde recuperó ayuntamientos que en varios casos habían estado regidos por PAN o por PRD hasta por nueve años. De modo que si bien la estadística estrictamente comparable con la que se producirá este año muestra a un PRI susceptible de ser derrotado, los avances tricolores más recientes lo presentan no como invencible pero sí como crecientemente vigoroso.
En eso radica el próximo desafío de López Obrador, cuya posición es determinante en el Estado de México. Una vez que derrotó a la alianza (lo que en mi opinión es un error), tiene delante de sí el reto de hacer triunfar a la coalición deseable, la de los partidos que lo postularon a la Presidencia de la República hace cinco años. En los dos meses de la breve campaña formal tiene que probar que el caudal incontenible de recursos del PRI puede ser enfrentado y vencido por una campaña de persuasión directa al electorado, tal como en circunstancias diferentes logró en 2009 en la delegación Iztapalapa. Será una operación en extremo difícil, pues no sólo tiene que vencer al PRI sino también al que debió ser su aliado, el panismo que si bien no gobierna ya los prósperos municipios de la zona NZT mantiene en ellos una presencia electoral que ahora no se unirá a la del PRD sino que le significará merma de votos.
Con la decisión perredista de este fin de semana se evitó la consumación de una paradoja, la que hacía que Alejandro Encinas, el preferido entre los opositores, según las encuestas, no fuera candidato, ya que aseguró que no lo sería del PAN ni de una coalición que no incluyera a su partido el PRD. Será un aspirante poderoso, en condiciones superiores a las que enfrentó en 1993, la primera vez que aspiró al gobierno mexiquense (en contienda como ahora con Luis Felipe Bravo Mena). Él mismo ha acrisolado su personalidad política desde entonces, y se ha convertido en uno de los dirigentes perredistas más creíbles y firmes, en un ambiente en que esas prendas escasean. Deberá superar dos obstáculos. Por un lado, el despecho panista que ya prepara el examen de su residencia, algo que no parecía estorbar cuando Encinas parecía posible candidato del blanquiazul a través de la alianza. Y la desmovilización de los perredistas que la propugnaron y no la consiguieron.
Cajón de Sastre
Apenas anteayer, Enfoque, el suplemento político de Reforma, presentó un muy documentado material sobre la militarización, hasta ahora estéril, de las Secretarías de Seguridad Pública estatales. Entre otros ejemplos, se incluyó al general Gastón Menchaca Arias, titular de ese cargo en Morelos desde mayo de 2009. En el reportaje respectivo Andro Aguilar hizo un balance sumario de su gestión: "Morelos, a pesar de la presencia del general Menchaca Arias, es hoy en día prototipo de la inseguridad y la violencia que azota al país". El mismo domingo el general fue removido de su cargo por el gobernador Marco A. Adame. Pero no es esperanzador el dato de que el reemplazante sea el general de división retirado Gilberto Toledano Sánchez, porque era subordinado del funcionario removido, como director general de seguridad privada. Quizá Menchaca se haya ido sin irse.
Carlos Monsiváis De cuando el cinismo perdió su honesto nombre
El 16 de febrero de 2010, Francisco Rojas Gutiérrez, coordinador de la fracción del PRI en la Cámara de Diputados se jactó con alborozo: “Negociamos con el gobierno federal la aprobación del paquete hacendario —que incluyó un aumento al 16 por ciento del IVA y a 30 del ISR— y tapar el supuesto boquete fiscal de 2009 y 2010, a cambio de evitar una alianza del PAN con el PRD y de asegurar condiciones electorales equitativas”. Y añadió: “El PRI empujó la negociación para asegurar que la equidad en las elecciones de julio próximo se pudiera dar y también vimos el interés del país, y coincidimos ambos y así es”. Ante la pregunta de un reportero: “¿No es desleal, sucio, trabajar de esa manera? ¿Poner los intereses políticos sobre las finanzas de un país?”, Rojas Gutiérrez contestó: “No lo veo como usted dice, en el tiempo y en el país hay evidentemente cuestiones que se deben ir resolviendo sobre la marcha y casi todas en paralelo. Porque así es la vida del país, una circunstancia tras otra, un hecho tras otro”. Si éste no es un estadista, el Estado falló en vano.
* * *
El 16 de febrero de 2010 el secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont, señaló: “Mis responsabilidades como funcionario demandan discreción para preservar la funcionalidad del gobierno y la estabilidad de régimen. Mi estrategia para negociar con el PRI la Ley de Ingresos fue una decisión personal de la cual no le informé previamente al presidente Felipe Calderón. Está en la lógica de un secretario de Estado tomar decisiones porque la lealtad que se le debe pedir a un funcionario es servir al gobierno y al Presidente y nada tiene que tener de todo informado…”
II
Si el oportunismo ha sido una técnica de salvamento, el cinismo ha conformado un gran prontuario de salud mental al alcance de los vencedores ganosos de sentido del humor, y de los sometidos ansiosos de mitigar o exorcizar sus derrotas. Cínico, de acuerdo al diccionario de uso del español de María Moliner, es la persona que comete actos vergonzosos sin ocultarse y sin sentir vergüenza por ellos, y admite estos sinónimos entre otros: cara dura, desfachatado, desvergonzado, fresco, impúdico, inverecundo, poca lucha, sin vergüenza, descarado. (El cómico Jesús Martínez Palillo en su rosario de insultos enderezados contra los priístas usó siempre inverecundo, pocalucha y méndigos).
En materia de ética y moral el cinismo constituye una de las garantías de “salud mental” de los priístas, probablemente la mayor. Uno de los primeros que lo establece con nitidez es el cacique de San Luis Potosí Gonzalo N. Santos con su apotegma: “La moral es un árbol que da moras o sirve para una chingada”. Y en la paremiología o ciencia de los refranes del cinismo priísta se enlistan joyas como la siguiente: “Detrás de cada político honesto hay una mujer mal vestida/ Hasta que le hizo justicia la Revolución/ Honrado, honrado, honrado, no lo es; honrado, honrado, tampoco; honrado puede que sí;/ Vino a gritarme a la oficina que el fraude era inadmisible. Le pregunté: “¿A ti te consta que las balas no te duelen?” Se salió hecho un corderito/ De un jactancioso a un priísta: “Yo nunca he votado por ustedes”. Respuesta: “¿Y cómo lo sabe?” Una variante: Llega un señor a la casilla que le corresponde y le dice al encargado: “Caray, por una razón y otra hace treinta años que no voto en la casilla de mi pueblo. Por fin, por vez primera, voy a poder hacerlo”. Y el encargado le contesta: “Eso cree”… Otra más: el representante del PRI se entrevista con un experto en fraudes que le enseña cómo manejar las bolas del sorteo de una discusión para que le toque la última y ya no haya réplica. El representante, nervioso, lo alega la presencia de cámaras y la posibilidad de ser descubierto. El experto le dice: “Ay licenciado, ¿y así como quieren que las cosas salgan legales?”. Otra: el encargado priísta de recoger las urnas ya selladas para llevarlas al local del partido insiste en la hora en que debe pasar por ellas, si a las ocho o nueve de la noche. Discuten, y entonces el representante del PRI le contesta: “Mire, si tanto le urgen, lléveselas desde la mañana. Yo pongo otra de relleno”. Una postrera: el gobernador viaja con frecuencia a la Ciudad de México y pregunta: “¿Y qué dicen de mí en la entidad?”. Respuesta: “Pues mi gober, dicen que nada más va a México a gastarse el dinero de los contribuyentes, a beber con vinos finos que a usted ni le saben, y a pasarla a toda madre con unas modelos impresionantes”. El gobernador reflexiona: “¿Y nada más eso dicen de mí?”. Contestación: “Nada más, señor”. El poderoso recapitula: “Bueno, pero ponte al alba, y al primero que caches diciendo una mentira me lo arrestas”.
La resistencia al cinismo se desgasta pronto en la medida en que es en sí mismo su crítica más feroz, y por eso, el lenguaje íntimo y casi público de los priístas se translada a la sociedad y el periodismo, y con rapidez deviene ánimo sincero, la verdad inevitable de los que nunca aspiran a la credibilidad. Un ejemplo del anecdotario de Leonardo Rodríguez Alcaine, líder del SUTERM. En 1978, Rodríguez Alcaine va a Tuxtla Gutiérrez, y es recibido en triunfo por la sección sindical. Entonan un himno compuesto en su honor (el mismo que cambiando el nombre y alguna cosa más entonan al llegar todo Visitante Ilustre). Y de improviso el líder de la sección pide silencio, extrae unas llaves de un automóvil de su saco y procede a entregárselo a don Leonardo mientras le declama la gratitud eterna de los chiapanecos. Obvia y fatalmente conmovido, el líder llora, se seca repetidamente los ojos y acepta el micrófono:
Compañeros, compañeros, amigos de la vida. Este acto de ustedes tan precioso, tan maravilloso, me conmueve profundamente. De veras se han aventado ustedes un puntacho de esos que duelen. Pero compañeros, yo no puedo aceptarlo, sería como aprovecharme de su nobleza, sé lo que les costó reunir el dinero. No y mil veces no, compañeros, no lo puedo aceptar... y por eso procedo a darle llaves del auto a mi hija que me ha acompañado.
III
Los pronunciamientos del panista Gómez Mont y del priísta Rojas Gutiérrez son de hecho esquelas del cinismo. No hay humor, no hay juegos de salud mental alguna, no hay la gana de burlarse de su propio comportamiento, así sea en privado y con anécdotas. Se presenta la solemnidad que cree no ser contemplada por nadie o, tal vez, no estar frente a una colectividad memoriosa o con capacidad de acción. Para esta mentalidad política, démosle este nombre, el cinismo ha sido una concesión a las masas o a esa distracción que es el sentido del humor. El cinismo desaparece cuando la impunidad es absoluta.
Jorge Moch tumbaburros@yahoo.com Por qué no puedes comer sólo una
México es un país de gordos. Niñas obesas, niños cuinos. Abogados gordos y maestras gordas y escribidores gordos, como yo; gordas meseras, albañiles y oficinistas y empresarios y policías y nutriólogos, vaya, sobrados de carne en los ijares, en vientres y perniles. Somos una república de marranitas y cerditos, barrilitos, nalgonas, panzones, lechoncitas, pelotas, botijas y chundones. Tamalones, lonjudas, barrigones, rollicitos y desparramados, orondos, redondos cual pambazos, como semas, como albóndigas: bolas de carne y sebo. Pero bolas humanas al fin: los gordos tenemos sentimientos y sufrimos la gordura. Y es cierto que en mucho somos culpables de nuestra propia adiposidad, pero mucho nos ha llevado a ello. Hay otros culpables. Y cuando la obesidad infantil y adulta se traduce ya en mayúscula bronca de salud pública, es bueno saber que hay responsables. Y muérete del coraje: responsables que, en volvernos gordos, se volvieron inmensamente ricos. Uno de los principales responsables es Lorenzo Juan José Servitje Sendra, fundador del grupo Bimbo, esa panificadora industrializada que inundó México y Latinoamérica de productos de muy dudosa calidad nutricional, y cabeza, además, de un poderoso grupo de empresarios ultraconservadores ligados al clero católico y a las filas de lo más recalcitrante derechista de Acción Nacional, padrino financiero de no pocos de sus personeros y operadores y capaz, como ya se vio cuando Canal 40 aireó los inmorales calzones palomeados de Marcial Maciel y sus pederastas Legionarios de Cristo, de echar a pique un canal de televisión independiente. Lorenzo Servitje es el dueño de Bimbo y de un montón de firmas que producen y comercializan porquerías sin valor nutrimental, confeccionadas con exceso de grasa, sal y azúcar para crear tramposamente avidez en su consumo: comida chatarra. Allí también el grupo Sabritas, a su vez parte del grupo Pepsico. Y están también desde luego Pepsico como tal, como fabricante y comercializadora de refrescos embotellados y claro, primerísima, su competidora Coca Cola. Grupos empresariales con nombres y apellidos de gente ligada a la derecha protoclerical y furibundos enemigos de cualquier cosa que huela a izquierdas. Viejos enemigos del sindicalismo. Es incalculable la cantidad de basura plástica no biodegradable que, además, las industrias del ramo generan sólo en lo que respecta a envolturas y envases, sin contar los procesos fabriles de sus factorías en sí ni los subproductos de residuos industriales: en todos lados hay basura salida de esas fábricas: botellas de refresco, bolsitas de pastelillos o de hojuelas de papa salada por millones de toneladas.
Bimbo es una empresa imperial de cuya brida se “desprendió” Servitje en 1993 –año en que comenzó a dedicarse a la política tras bambalinas, a organizar la agenda sociopolítica del clero y a socavar a la izquierda mexicana con el inmenso poder de sus contactos y, sobre todo, de su dinero. Bimbo es dueña de Barcel y Marinela, Coronado, Milpa Real y Wonder (entre muchas otras), mientras que Pepsico es dueña de Sabritas y de Sonrics (y controla también las cadenas Kentucky Fried Chicken, Pizza Hut y Taco Bell, todas franquicias de comida chatarra). Ésos –y Coca Cola– son los grandes responsables de millones de casos de obesidad infantil, de diabetes, de enfermedades cardiovasculares en este país, donde se consumen mucho más refrescos embotellados que leche. A ellos son a los que defienden cabilderos, casi siempre del Partido Acción Nacional, cada que en el Congreso o en el Senado alguien intenta poner freno a la desmedida voracidad de las empresas de comida chatarra, a sus canales de penetración, a su abuso. Esos son los grupos industriales que usan la publicidad en televisión como ariete en pos del consumo desmesurado por parte de nuestros niños de las porquerías que fabrican. Cálculos conservadores afirman que en promedio un niño mexicano es bombardeado al año con doce mil anuncios televisivos de frituras, golosinas y bebidas embotelladas. ¿Y alguien les pone freno?, pues no, porque en no pocos casos hay políticos encumbrados que deben el puesto al dinero de gente como Servitje y sus parientes. ¿Quién exige a estos infelices que dejen de fabricar mierda en bolsitas para que se la coman nuestros niños?, ¿quién que utilicen materiales biodegradables en su distribución?
¿Y la Secretaría de Salud?, bien, gracias, recibiendo medallitas en el extranjero. ¿Y la de Comunicaciones?...
Carlos Monsiváis
Pobre del pobre que al cielo no va
13 de diciembre de 2009
El refrán antiguo no ha perdido vigencia: “Pobre del pobre que al cielo no va,/lo friegan aquí, lo friegan allá” (En atención a la decencia de siglos puse “friegan” en lugar de “chingan”, como en la expresión original). Esto se relaciona con los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que el 10 de diciembre da a conocer cifras a modo de plazas sembradas en dispositivos de exterminio. Según el Coneval, hasta 2008 sólo 18 por ciento de los mexicanos —19.5 millones— disponían de los ingresos suficientes para vivir y tenían a su favor todos los satisfactores, de acuerdo con la Medición Multidimensional de la Pobreza. Con su traición habitual, las cifras desmienten a los gobernantes, desde Vicente Fox que aseguró haber erradicado la pobreza hasta Felipe Calderón, que da por resuelta la crisis y luego se declara abrumado por la condición de sus gobernados.
Con base en información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de 2006-2008, el Coneval encontró a 77.2 por ciento de los mexicanos con al menos una carencia social y a 30.7 por ciento que acumulan tres. Además, 16.5 por ciento se sitúa por debajo de la línea de bienestar mínima y 48 por ciento —una de cada dos personas — tiene un ingreso inferior a la línea de bienestar. El Presidente del Empleo es ahora el Mandatario de la Injusticia Social.
Según la medición multidimensional, el bienestar (ingreso) tiene que ver con la cohesión social y la carencia de derechos sociales —educación, acceso a servicios de salud y a la seguridad social, calidad, espacios de vivienda y servicios básicos en el hogar y alimentación. De acuerdo a esta metodología, una persona se instala en la pobreza cuando sus ingresos no le permiten adquirir los bienes y servicios indispensables para atender sus necesidades y presenta la carencia de al menos uno de los seis indicadores.
En cuanto a la población en pobreza multidimensional moderada (el término no es fácil de entender, pero lo que describe debe ser imposible de soportar), 33 por ciento de los pobladores está en ese nivel, es decir, 36 millones de mexicanos padece entre una y tres carencias sociales, además de que cuentan con menos de los ingresos ubicados dentro de la línea de bienestar que son de mil 262 pesos mensuales en el campo y de mil 921 en la ciudad.
Conviene decir que la cultura, un bien indispensable, no es tomado en cuenta como satisfactor, quizás porque resulte evidente (y fatal, en la lógica de los gobiernos) su característica de recurso inconcebible en el mundo de los escasos recursos.
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Además de las realidades aparatosas hay que tomar en cuenta el darwinismo social que se presenta como fatalismo y que es aceptado incluso por sus víctimas. Revísense las expresiones “que no dejan salidas”, a partir de la inexorable “Eres pobre porque quieres”, tan repetida por empresarios y denostadores de la idea de la desigualdad como hecho inevitable de la vida humana. Allí están otras afirmaciones de la inutilidad de la resistencia: “No te quejes de las condiciones de tu empleo, alégrate hasta las lágrimas de tener uno/ Dios nos recomendó el esfuerzo, tú te conformas con trabajar de sol a sol, y eso no es esfuerzo sino terquedad: Dios no te recomendó la rutina/ El perdón de Dios sólo alcanza a los que no rezongan por el salario mínimo/ Ayúdate que Dios te ayudará. Sí, pero Dios no ayuda a los que con tal de que no les digas flojonazos, trabajan como bestias/ Los pobres viven mal porque no quieren cambiarse de colonia/ Más vale rico y sano que pobre y enfermo/ El triunfo es un arca de Noé donde se entra de par en par y no con once hijos, la mujer, tres queridas que viven en el mismo edificio, la suegra y dos compadres a los que todavía no se les quita la borrachera. Si esta descripción te parece clasista y racista, consíguete una mejor.
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Las certezas del darwinismo social, o fatalismo, no han aceptado refutaciones: “Si naciste en la base de la pirámide, acostúmbrate a ser siempre un migrante pero de tus alrededores. Con las excepciones que son dones de la suerte o de la ilegalidad, la movilidad social no es lo tuyo. Ah, y por ilegalidad sólo se entiende la que se practica desde abajo”.
Hasta aquí lo habitual, pero la Crisis (la crisis), lleva el paso redoblado que no detendrá el 2010, no obstante los exorcismo de los gobiernos (las frases sólo blindan a las palabra que las componen). ¿Cuál es el porvenir del darwinismo social?
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¿Qué entiendo aquí por darwinismo social? Si no el proceso de erosión o destrucción de las alternativas de valoración, sí el peso de las formaciones tradicionales (el conservadurismo religioso, el clasismo, la ideología patriarcal) a las que se añaden los mecanismos del poder autoritario, de los quebrantamientos educativos y de las industrias culturales. Nada se puede hacer —es el mensaje transmitido de múltiples formas en los siglos del virreinato— si eres indio o mestizo; nada es posible, se decreta en el siglo XIX, porque vives en este caos que ni siquiera es nación; todo será inútil, se proclama en el siglo XX, si no perteneces a la élite o si no tienes sitio de privilegio en la movilidad social.
El fatalismo es un elemento primordial de la visión de la pobreza: “Ser pobre es no poder dejar de serlo”. Desde el llamado de los curas del virreinato que le exigen obediencia y resignación a los indígenas y los pobres urbanos, el fatalismo ha convertido las limitaciones económicas y sociales en rasgos de la idiosincrasia personal y colectiva. Si la desigualdad es rasgo inalterable de las sociedades, quienes la combatan fracasan de antemano. Y aquí no se debe olvidar a los políticos que a nombre del combate a la pobreza se promueven a sí mismos con intensidad, para no hablar de los protectores de la nación en el orden jurídico. Los magistrados del Tribunal Electoral ganan cuatro millones al año, es de esperar que por su defensa de los pobres.
* * *
Allí está la letra del vals peruano: “Mi sangre aunque plebeya/también tiñe de rojo… Señor, ¿por qué los seres no son de igual valor?”. O el infaltable José Alfredo: “Yo sé bien que estoy afuera/Pero el día en que yo me muera,/Sé que tendrás que llorar”. Los epitafios sobran.
Carlos Monsiváis
No se supo pero qué importa (Primera parte)
20 de diciembre de 2009
Suerte te dé Dios que el saber poco te importa. El refrán hispano puede o no tener vigencia, pero su falla no es la escasa o nula importancia del saber, sino que la suerte no necesariamente la da Dios sino la pertenencia a una dinastía, la red de relaciones sociales, las buenas relaciones con los jefes. Por lo mismo, manejar o no entidades tan abstrusas como el idioma, la lógica, los conocimientos específicos, resulta francamente baladí, si la palabra todavía se usa. Además, ¿qué es saber a estas alturas tan visuales? Los datos por escrito (la historia, maestra del tedio) no importan demasiado, lo que cuenta son las imágenes, los videos, las muestras del photoshop. No obstante, hay que conceder espacio a los conocimientos todavía no jubilados, y por eso excavamos en el archivo y encontramos algunos ejemplos del conocimiento fast-track.
1. El que bien ignora jamás se rinde
¿Quién fracasó primero: la educación pública o la educación privada? A los convencidos de la segunda opción, les conviene revisar la entrevista en Radio Red (enero de 2004) con el ingeniero José Luis Luege Tamargo, director actual de Conagua, veterano de Acción Nacional, ex procurador federal de Protección al Ambiente. El tema: lo dificultoso del examen para elegir consejeros del PAN.
Iván: Ahora, ingeniero Luege, según nos cuenta tardó 195 minutos en contestar, ¿qué?, más o menos unas 400 preguntas. ¿Qué le costó más trabajo?, ¿qué siente usted que fue lo más complicado?
Luege: Cada bloque era de entre 50 y 100 preguntas y para mí lo más complicado fue una parte que consiste en una lectura de comprensión.
Iván: ¿No me diga que ahí se trabó?
Luege: Yo no sé quién escribió eso, pues es la cosa más complicada.
Iván: ¿Usted sí puso atención en el autor?
Luege: No, es que menciona varios autores de esos incunables, mano, complicadísimos y muy rebuscada toda la lectura, ¿no? Entonces eso a mí se me complicó pero espantoso. Pero en general, si lo haces con atención yo creo que cualquier militante puede perfectamente acreditar el examen (subrayados son cortesía del artículo).
Todavía no se acaba esta fuente de la filosofía del buen gobierno
Iván: A ver, ingeniero Luege, rápidamente. ¿Qué decía ese texto de comprensión?
Luege: (Risas) ¡¡Nooooo!!
Iván: ¿Se acuerda, o no lo comprendió? Porque si le comprendió y contestó: se acuerda.
Luege: Hablaba sobre la filosofía —digamos— de un buen gobierno, de la modernidad en el ejercicio de un buen gobierno que toma como base experiencias del pasado y prospectivas de las experiencias que ha habido como gobierno en México y en América Latina, pero créeme que era de lo más complicado.
Iván: ¿Harto difícil?
Luege: Sí, qué bárbaro, es decir, esa sí estuvo dura esa parte... Evaluar digamos, habilidad de razonamiento, también es muy fácil, son respuestas lógicas. Lo único que debes de tener es un poquito de atención, pero si te das cuenta, con esas tres partes estás prácticamente ya del otro lado, ¿no?, porque son 20, 20 y 20, tendrías ya 60 puntos, si los contestas bien y prácticamente estás ya del otro lado.
Iván: A ver, ¿usted estudió bien? Esta guía de estudio que tuvo como base, entiendo también, el Informe, el último Informe del Presidente de la República.
Luege: Bueno, yo, yo, yo…
Iván: Aquí entre nos, la verdad, ¿lo había leído?
Luege: Bueno, yo afortunadamente había leído el documento que se llama A mitad del camino del gobierno federal que está en internet, ¿no?, y eso me sirvió para algunas, algunas…
Iván: ¿Pero le dieron su guía de estudio o no?
Luege: Yo… mira… (risas) la pude leer una sola vez por falta de tiempo pero pues sí me ayudó, ¿eh?
2. Apología de la contradicción
En 2004, Armando Salinas Torre, subsecretario de Gobernación encargado de Población, Migración y Asunto Religiosos (la trinidad de las tareas idénticas), probó la nueva estrategia que a la letra dice: procede como te dé a entender tu corazón y si critican tus acciones, te corriges sin aceptar nada (“Los medios tergiversaron mis palabras... etc.”). Así, Salinas Torre declara: “No hay decisión definitiva sobre la píldora de emergencia y se constituirá un grupo científico para evaluar si es un procedimiento abortivo”. (La Jornada, 5/02/04). Y se explaya sobre el encuentro entre la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar y los secretarios de Salud y Gobernación: “Uno de los temas que se abordaron fue esta preocupación (la píldora) y la conclusión es clara: no se debatió ni se deliberó en torno a ello ni se fijaron posiciones”. ¡Qué curioso! Abordar es distinto a deliberar y a debatir, qué trilogía de verbos más incomunicados entre sí.
Salinas prosigue: “Se acordó tener una serie de reuniones entre religiosas y la Secretaría de Salud, con sus respectivas representantes científicos, para discutir este tema en el ámbito médico”. Sin demasiada amabilidad, Salinas Torre corrige al secretario de Salud Julio Frenk, que un día antes asegura: “El gobierno federal no dará marcha atrás en la incorporación de la píldora de emergencia en los métodos de planificación familiar”. Sin inmutarse, el subsecretario rectifica al doctor: “La píldora no tiene nada que ver con las relaciones de la Iglesia católica con el Estado laico”.
***
Sigue la entrevista:
P.: ¿La píldora es abortiva o no?
R.: No estoy calificado para comentar el tema porque no es un asunto que haya podido estudiar. Me la he pasado contentando entrevistas que me han impedido del todo ponerme a estudiar (dice don Armando contentando, no concertando, asunto que llevaría mucho más tiempo). Es un tema que no conozco a fondo sobre el que se delibera de manera cotidiana.
¿Qué piensa sobre la legitimidad de las amenazas de excomunión que ha proferido la Iglesia católica contra quienes utilicen la píldora (o la promuevan)?
Es justificable. Es una expresión de culto que llevan los ministros de culto de cualquier iglesia y se respeta lo que ahí puedan plantear, siempre y cuando no invadan las esferas para las cuales están expresamente señalados en la ley una restricción, y en estos casos no hay ninguna.
Carlos Monsiváis
Como usted sabe… ¿No me repite la pregunta? (II parte de las evocaciones)
27 de diciembre de 2009
La ignorancia de la ley no impide la observancia de la fe. El 2004, como todos los años, fue pródigo en expresiones del conocimiento diferido. Así, el alcalde panista de León, Guanajuato, Ricardo Alaniz Posada, no muy al tanto de las normas aprobadas por la Secretaría de Salud, se despachó con la cuchara grande del integrismo: “Le pido al ayuntamiento de León su aval moral con el fin de elevar como política pública el rechazo a la píldora anticonceptiva, pues existen dudas acerca de si es un abortivo. Si la mayoría de la población de León votó por el PAN saben que nosotros somos Provida. Tres regidores ya dieron su apoyo para que el rechazo sea tomado en cuenta como una política pública”. (La Jornada, 5/ febrero/ 04).
Del Derecho Canónico como mercadotecnia teológica
En 2004, hace apenas cinco años, la campaña del clero contra la píldora del día siguiente incluyó el aletear de las excomuniones para los enemigos del diluvio demográfico. Al advertir el fracaso de la ofensiva, el castigo se reconsidera. El arzobispo primado de México, Norberto Rivera, aclara: “La excomunión no se dará de manera automática por ingerir la píldora, sino que se aplicará a todos los que tengan la clara intención de matar un ser humano y que el asesinato se consume” (La Jornada, 2/ febrero/04). Y entonces yo daré la media vuelta, pudo haber dicho José Guadalupe Martín Rábago, otrora presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM): “No se puede decir que automáticamente una persona que toma una pastilla estará excomulgada, porque se necesita verificar que se haya cometido un aborto, delito castigado en el derecho canónico”.
De modo que no hubo excomuniones por ese tema, porque no circuló el guapo que verificase, cuantificase y certificase los abortos. Y ya en plena huida, la retractación legislativa le tocó al diputado panista José Ángel Córdova, al conducir su titubeo por el desfiladero de la incertidumbre: “En el artículo 314, fracción 8, de la Ley General de Salud, y en el Reglamento General de Salud, artículo 46, fracción 3, se menciona que embrión es el producto de la concepción, desde el momento de la fecundación hasta la decimosegunda semana. Si tenemos en cuenta esto, y que la pastilla, en algunos casos, impide que se implante el embrión, de alguna manera esto es un microaborto” (La Jornada, 2 de febrero).
De aborto a microaborto, y eso, de alguna manera. El diputado Córdova, que luego llegó a la Secretaría de Salud, hizo de la necesidad trapecio ideológico y se fue con el sol cuando murió su tesis. El diputado intuyó el delito, ¿pero quién lo denunciaba? ¡Ah, límites de la fisiología! Porque, concluyó el panista ¡presidente de la Comisión de Salud!, “Lo que pasa es que el embrión no se puede manifestar”. Y ni modo de salir con la intimidación al embrión: “Habla ahora o calla para siempre”.
A propósito del sida, hace poco “pecado mortal”
En octubre de 1997 (La Jornada, nota de Raúl García) la diócesis de Ciudad Altamirano, Guerrero, distribuye a los católicos de la región de Tierra Caliente un volante contra el condón, en el que se afirma que recurrir a él es “pecado mortal”. Asimismo, critica al gobierno “porque ha gastado millones de pesos a favor del condón, y aun así el sida ha cobrado miles de vidas”. El volante está ilustrado con una caricatura, en la que se representa a un diablo con un condón en la mano y frente a él una pareja de novios —se supone que el diablo los está incitando—, flanqueada por un sacerdote que carga una cruz, diciendo: “¡Hijo mío, no uses el condón!”. Aparece también un mensaje con el texto: “Si andas de andariego, usa el condón; si eres fiel a tu pareja, te recomendamos no usar el condón, porque estarías en pecado mortal, el diablo te tienta y privas a una nueva vida”.
En la publicación se agrega la sugerencia a los sacerdotes de la diócesis de Ciudad Altamirano, la cual abarca municipios de las regiones Norte y Tierra Caliente de la Pastoral Sur en Guerrero, que en sus misas alerten sobre el uso del condón y les pidan evitarlo, así como una crítica al gobierno federal.
Por su parte, el obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilpa, Efrén Ramos Salazar, dijo en una entrevista que en esta zona no se ha puesto en práctica ninguna campaña contra el preservativo, aunque aclaró: “Todos los métodos anticonceptivos sencillamente lesionan un orden natural; la Iglesia siempre proclamará que todos esos medios y todo lo que atente contra la vida son ilícitos”.
En 1997, también, en Signo de los tiempos, revista del IMDOSOC, el doctor Luis Cárdenas Bravo es fulminante: “No pretendemos negar el hecho inobjetable de que, en efecto, sí disminuye en un momento determinado el riesgo de adquirir el sida, pero este solo hecho, tomado así de manera aislada, nos conduce ante un planteamiento aislado de las cosas, y a pasar por alto un aspecto importantísimo: que el uso del condón como medida de protección sólo puede justificarse o tiene razón de ser en las relaciones sexuales de alto riesgo, las cuales, se sabe muy bien, son evitables…”.
Del partido de la “modernidad crítica”
Hay noticias del pasado reciente que afirman en la idea de que en efecto, como dicen sus nuevos apologistas, el PAN lleva tiempo de ser un partido que vivifica la vida política mexicana. Véase esta nota de septiembre de 1997: “Ante la denuncia de prostitutas del municipio de Vicente Guerrero, Durango, de que se les impide el libre tránsito, se les extorsiona y se les bloquea la entrada a los servicios religiosos, el alcalde panista de ese ayuntamiento, Jaime Guzmán Franco, explicó que las regulaciones consisten en evitar el paso de estas personas exclusivamente cuando andan vestidas de trabajo. Entrevistado por teléfono, el alcalde panista describió como ropa de trabajo las blusas ‘escotadas y faldas rabonas’, y consideró que esas prendas escandalizan a la población que acude a la plaza principal. Cuando estas personas andan vestidas decentemente no son molestadas por la Policía Preventiva, aclaró”.
De los álter ego de un buen gobernante
De una entrevista con el gobernador panista de Querétaro Ignacio Loyola Vera, (Nuevo Amanecer, 2 de septiembre de 1998): “—Es usual que los estadistas, los gobernantes, tengan su álter ego, ese alguien con quien uno platica, con quien uno se oye permanentemente… ¿Tiene usted alguien con quién hablar con esta frecuencia y con esta profundidad?
—Va a venir la crítica, pero es mi esposa y es Dios. Hablo también con los ex líderes patronales Bernardo Ardavín y Carlos Abascal y con el empresario local Alfonso Soto”.
En tiempos de las bárbaras legiones, de lo alto de las cruces colgaban a los ladrones. Hoy, en pleno siglo del progreso y de las luces, del pecho de los ladrones cuelgan las cruces
¿Quién ha visto una lechuga traicionando a otra lechuga?, ¿quién ha visto una tortuga estirándose una arruga?, ¿una mosca terrorista?... Fallamos como especie, nos queremos suicidar, nos gustan los kentuckys y también el mcdonald’s, cambiamos el pozole por la sopa maruchán”.
MÉXICO, D.F., 23 de diciembre.- El decálogo de reforma política presentado por Felipe Calderón la semana pasada implica más continuidad que cambio. Con su iniciativa, el presidente de la República no hace más que repetir la vieja tradición establecida durante el largo reino del partido de Estado de presentar periódicamente grandes “reformas políticas” que, si bien aparentan cierta apertura democrática, en los hechos buscan inclinar a su favor la balanza del poder político. Habría que aplaudir que después de nueve años de gobiernos de la alternancia, un presidente panista finalmente se haya atrevido a proponer importantes reformas al Estado mexicano. Con ello se abre una coyuntura muy positiva para establecer un debate nacional sobre el tema. Sin embargo, el paquete de reformas presentado por Calderón es una propuesta coyuntural, parcial y cortoplacista. El texto de la iniciativa proclama que sus dos objetivos centrales son “fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y el sistema político” y “consolidar nuestras instituciones”. Pero en realidad los principales fines son el fortalecimiento del vínculo entre “los votantes” y el “PAN”, la destrucción de las bases de apoyo del PRI y del PRD y una compensación institucional por la falta de legitimidad e influencia pública con la que cuenta el actual presidente. En suma, el partido en el gobierno busca lograr por medio de reformas legales lo que no ha podido conseguir ni en las urnas y ni con el cotidiano ejercicio del poder. El presidente sabe muy bien que el establecimiento de la reelección legislativa y las candidaturas ciudadanas favorecerían a su partido y a los poderes fácticos que lo respaldan. Con una perspectiva de 12 años en el poder para los legisladores, y ante la desidia del Instituto Federal Electoral (IFE) en materia de fiscalización, las televisoras y los grandes empresarios del país podrían cobrar mucho más caro su apoyo a las campañas electorales. Es falso que la reelección funcione como una especie de llave mágica obligando a los legisladores a acercarse a la ciudadanía. Al contrario, la experiencia en Estados Unidos demuestra que con la reelección los legisladores se convierten en rehenes de sus patrocinadores y otros grupos de presión. En lugar de comunicarse con sus bases, buscan aprovechar sus mandatos extendidos para consolidar los pactos cupulares. Por su parte, con la aprobación de las candidaturas ciudadanas cualquier empresario o medio de comunicación lanzará a su actor o cuñado favorito para representar sus intereses en el Congreso de la Unión. Gracias a Calderón, por fin tendríamos una gran diversidad de personajes como el doctor Simi, Ross Perot y Jorge Castañeda, entre los cuales podremos elegir a nuestro nuevo “líder máximo de la revolución ciudadana”. Esta figura aparentemente “progresista” también podría convertirse fácilmente en el pretexto perfecto para desmantelar el sistema de financiamiento público que nos hemos dado en México. La iniciativa de Calderón dice que cualquier persona con el respaldo de 1% del electorado correspondiente podrá registrarse como candidato a algún cargo de elección popular. Pero surgen algunas preguntas obligadas: ¿Qué controles habría sobre el financiamiento de la “precampaña” necesaria para conseguir estas firmas? ¿Una vez inscrito, el candidato tendrá derecho a financiamiento público o podrá financiar su campaña de su propio bolsillo o con patrocinadores externos? De manera irresponsable y sospechosa, la iniciativa del presidente no dice nada con respecto a estos puntos centrales. Llama la atención que mientras el presidente busca abrir el espacio para las “candidaturas ciudadanas”, simultáneamente intenta eliminar la pluralidad que ofrecen los partidos chicos al elevar el umbral para mantener el registro de 2% a 4%. Esta propuesta tiene una evidente dedicatoria hacia los partidos obradoristas, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Convergencia, cuya presencia legislativa ha implicado una constante piedra en el zapato para Calderón. Antes, bajo el régimen del partido del Estado, se hacían reformas políticas para fomentar la creación de los “partidos satélite” que terminarían por respaldar al partido del gobierno. Ahora que estos partidos ya no le son útiles al régimen en el poder, la gran “reforma política” se propone su desaparición. Con respecto a la iniciativa ciudadana de leyes, esto tampoco implicaría un acercamiento real de la ciudadanía a la población, ya que las propuestas que resultaran se quedarían en meros llamados a misa. Si realmente se quiere fortalecer el poder ciudadano, habría que contemplar otras figuras de participación ciudadana, como el referéndum, el plebiscito y la revocación de mandato. Otro elemento sumamente problemático de la propuesta de Calderón es la drástica expansión de poderes legislativos que se busca adjudicar al presidente. Las “iniciativas preferentes” con su “positiva ficta” que automáticamente convertirían en ley una iniciativa presidencial, la facultad de veto presidencial tanto al presupuesto como a la ley de ingresos, y la posibilidad de vetar parcialmente desde frases y cláusulas específicas de cualquier ley (el famoso “veto de bolsillo” o line-item veto) convertirían al presidente de la República en el “Gran Legislador de la Federación”. No hay duda de que urge cambiar radicalmente el sistema político, pero lo que propone Calderón no es una ambiciosa agenda de reformas estructurales que necesita nuestro país, sino una serie de propuestas parciales diseñadas más para distraer la atención mediática y beneficiar a los poderes fácticos que para articular un debate profundo. Algunas reformas de mayor calado serían, por ejemplo, someter a los partidos políticos y a los grupos parlamentarios a un estricto régimen de transparencia, establecer una nueva Ley de Partidos, dotar de autonomía constitucional a la Auditoría Superior de la Federación, el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y a la Procuraduría General de la República, facultar al Congreso de la Unión para aprobar y vigilar el cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo, así como aprobar los nombramientos del gabinete legal, entre otras numerosas propuestas que han sido desarrollados por académicos, políticos y líderes de la sociedad civil en las últimas dos décadas. La buena noticia es que el debate apenas se inicia.